Una sola bocanada basta para transportarte al sur. El aroma resinoso y claro del romero es la banda sonora olfativa de la tramontana. Pero detrás de esta conocida hierba culinaria se esconde una de las plantas medicinales más potentes del Mediterráneo.
Su nombre latino, Rosmarinus officinalis, suena como un poema: «rocío del mar». Y, de hecho, le gusta crecer donde puede oír el murmullo de las olas. Sin embargo, en Fartàritx, en las escarpadas alturas de las montañas, desarrolla una intensidad especial. Para sobrevivir aquí, concentra sus aceites esenciales en una fuerza que va mucho más allá de lo que se conoce en el jardín.
Una hierba de la memoria y la fidelidad
Desde la antigüedad, el romero se considera una planta del espíritu. Los eruditos griegos llevaban coronas de romero para fortalecer su memoria durante los exámenes, un efecto que la ciencia moderna explica hoy en día por la mejora de la circulación sanguínea en el cerebro. Para los romanos era un símbolo de fidelidad y amor, indispensable en las bodas. En la Edad Media se convirtió en un escudo protector: se quemaba en las casas y en las salas de enfermos para purificar el aire y ahuyentar a los «espíritus malignos» (o bacterias).
Arraigado en el alma de Mallorca
En nuestra isla, el romero es sagrado. En la cultura mallorquina está indisolublemente ligado a la fiesta de Sant Antoni, patrón de los animales. Durante las grandes celebraciones de enero, se bendicen ramitas de romero y se reparten entre las mascotas y el ganado para protegerlos de enfermedades y desgracias.
También desempeña un papel protagonista en las «Rondallas Mallorquinas», los antiguos cuentos populares de la isla. La historia de «La Flor Romanial» narra el maravilloso poder curativo de una rara flor de romero, capaz de sanar incluso las heridas más graves. Para nosotros, es más que un cuento: es un testimonio del antiguo saber que yace dormido en estas montañas.
Encender el fuego en el cuerpo
En su aplicación, el romero actúa como una chispa. Es una «hierba matutina» que pone las cosas en movimiento.
- Concentración y claridad: cuando la cabeza está pesada y la concentración disminuye, el aroma del romero actúa como una ráfaga de aire fresco. Favorece el rendimiento cognitivo y despierta los sentidos.
- Calor y circulación sanguínea: El romero calienta. Se utiliza tradicionalmente para elevar suavemente la presión arterial baja y calentar las manos o los pies fríos. Las personas que padecen hipertensión deben consultar a su médico o terapeuta antes de tomar este producto de forma regular para aclarar si el romero es adecuado para ellas.
- Digestión y desintoxicación: sus sustancias amargas favorecen el funcionamiento del hígado y la vesícula biliar. Tomar una infusión o un extracto después de las comidas ayuda a evitar la sensación de pesadez y a armonizar la digestión.
- Escudo protector: sus potentes antioxidantes (como el ácido rosmarínico) ayudan al cuerpo a defenderse de los radicales libres y tienen un efecto antiinflamatorio, ideal para las articulaciones y los músculos.
La fuerza salvaje de las rocas
Para nuestros elixires e hidrolatos utilizamos exclusivamente plantas que han crecido siguiendo su ritmo natural. Nuestro romero no se fertiliza, se nutre del sol y de la roca. Esto se nota en cada gota: es energía vital pura y condensada.











